▴ El espacio de laboratorio consta de ocho encuentros de 90 minutos cada uno
▴El horario del taller es de 10.00 a 11.30 hs de Buenos Aires (GMT -3)
Podés consultar qué hora será en tu ciudad aquí.
Valor
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Objetivo del laboratorio:
– Encontrar sentido en este momento histórico que estamos viviendo del mundo -anclado en el patrón de conflicto- ampliando la perspectiva
– Hacer una relectura de nuestras historias de vida en correspondencia con “la historia universal” y el mundo más que humano
– Redefinir los conceptos a través de los cuales creamos, interpretamos y consolidamos nuestra identidad
– Valernos de los proyectos como avatares para agilizar cambios positivos: de un paradigma jerárquico, de egoísmo y desborde, a un paradigma de red, más colaborativo, creativo, disfrutable y esperanzado.
– Elaborar un material escrito y gráfico propio que te sirva de guía en tu proceso
Modalidad de trabajo:
– Trabajaremos con dinámicas y conceptos para mirar nuestra vida desde la perspectiva de la historia personal, para luego convertirla en una historia desde la perspectiva de la Tierra
– Elaboraremos esa historia de forma gráfica, abstracta y sensorial, con papel y lápices de colores, plasmada en un pequeño libro -amuleto. El resultado de esa exploración gráfica tendrá sentido sólo para vos; estará en tu propio lenguaje y podrá servir de guía para la búsqueda de sentido en medio de la crisis ecosocial.
– Compartiremos sensaciones y experiencias a la hora de graficar nuestras historias
– Aportaremos sentimientos y pensamientos a un atlas colectivo, con lo que emerja en nuestros intercambios
– Las consignas se podrán seguir elaborando por cuenta propia, a partir del trabajo realizado. De hecho es esperable que decanten más sensaciones y lecturas posterior al taller, como consecuencia de revisar el camino.
Información ampliada:
La historia como la conocemos se centró en lo humano. El antropoceno es la consecuencia clara de una narrativa dominante, pero esa narrativa está tambaleando. Algo no cierra. Las estructuras que se rompen crean caos e incomodidad.
Nos toca este momento histórico, que es bisagra. Para algunas personas es el peor momento. E increíblemente para otras es el mejor. En algún lugar existe un camino del medio. Recordar que en el planeta, igual que en el universo, siempre operan la construcción y la destrucción. Lo que pasa acá no se lo inventó el ser humano. Es parte de un movimiento mayor, inexorable, ineludible. Es un espejo de un clima interno, que hemos ido construyendo entre todos, al aceptar narrativas ajenas y al acallar las propias.
Para reescribir la historia, se necesita la participación de todas las historias singulares. La historia es el cruce de los caminos y lo que emerge del cruce. La historia siempre estuvo entramada con el mundo más que humano y por unos siglos esa parte se anuló, o se silenció.
Reconectar esas historias nos ofrece perspectivas nuevas sobre lo que pasó y lo que puede pasar. Y a esa exploración te invito.
Lo que llamamos “actualidad” pronto será historia, y si no nos apropiamos de la escena -con todos los otrxs actores que sentimos y sabemos que participan a la par nuestra- perpetuamos el sinsentido, la desconexión y la vida vacía que el consumo nunca va a saciar.
Apropiarse de la escena implica reconocer el poder creativo que cada ser vivo tiene. Además de tener manos para moldear, pies para desplazarnos y una mente para materializar, tenemos imaginación, intuición y sensibilidad.
A veces el sentido común -el que se construyó desde la lógica occidental y productivista- va en contra de nuestra sensibilidad creativa. Lo que emerge de adentro parece no responder a un objetivo válido para lo que parece sensato a la vista de la mayoría. Pero que algo sea aceptado por la mayoría (o no cuestionado) no significa que sea bueno. Esa misma lógica productivista es la que rompió el mundo y enfermó nuestras mentes. La mente, que es una herramienta fascinante, y con un potencial hermoso, dejó de ser la herramienta y pasó a ser la identidad de las personas en la modernidad.
A simple vista, parece que la racionalidad y la lógica pueden ordenar nuestro mundo por completo. Pero nuestros mundos, los infinitos mundos que alberga este solo mundo, exceden y superan la lógica y la racionalidad.Es como que yo tuviera un tenedor en la mano, que es mi herramienta para pinchar cosas, y como me olvido que soy una persona, me identifico con el tenedor, y empiezo a actuar como tenedor en todo. Pincho comida, pero además me la paso tratando de encontrar otras cosas para pinchar. Me olvido que tengo el poder de hacer muchas otras cosas. Nuestras sociedades son por sobre todo constructos mentales, pero la mente es algo que tenemos. No somos eso. Lo que somos está acallado.
¿Qué somos?
Todo apunta a que somos entidades dotadas de la capacidad de experimentar la vida a través de un organismo. Ese organismo -que es el cuerpo- es un biotraje inexplicable, que ordena órganos super sofisticados y nos convierte en una interfaz sensible que puede saborear, apreciar, oír, tocar, implicarse en los caminos de otros cuerpos, vivir experiencias y generar puntos de vista únicos y singulares, interesarnos por determinadas búsquedas y sentirnos movidos por ellas; sentir emociones como brújulas y aprender a interpretarlas e integrarlas. Y no agregarles relatos mentales enseguida. Sino darles tiempo para que se muestren, y aprender a vivir esa incomodidad temporal para llegar a mejores lugares, más afines a lo que llevamos dentro.
La incomodidad, como la inquietud, son riqueza pura. Este momento de sinsentido nos está mostrando cosas incómodas que hemos estado tratando de no ver, o de no sentir.
Esta corporalidad nos ofrece opciones muy variadas, que se definen a cada paso del camino, según lo que llevamos dentro.
La coherencia entre lo que pienso, lo que siento y lo que hago van modelando nuestros caminos y lo que experimentamos como realidad. Esto que llevo dentro, puedo evitarlo o puedo cultivarlo, según lo que permito que entre, y con los relatos que uso para dotar de sentido a mis experiencias.
El afuera está caótico, y hay mucho malestar en todas las escalas. Podemos leerlo desde el dolor, la herida y el relato desempoderante. O podemos leerlo desde los nuevos roles que emergen y pueden definir otro mundo posible. También, sentimos caos adentro porque lo dejamos entrar. Esto perpetúa el caos. En algún momento es necesario el silencio y el reodenamiento interno, para sintonizar con una narrativa que nos haga pasar de nivel. Una que no sea yo contra vos o nosotros contra ellos. Una de entendimiento. Para entender, hay que salirse del personaje de la mente.
Vamos a aprender sobre esos nuevos roles, que son muchos y variados. Seguramente sos uno o una combinación única dentro de esos perfiles.
Hay soluciones climáticas ya creadas para muchos de los problemas principales. ¿Por qué no prosperan? Hay nuevos modelos educativos que permiten el despliegue de la sensibilidad de los niños y niñas. ¿Por qué entonces todavía arrastramos lógicas educativas adoctrinadoras que reproducen creencias limitantes? Hay proyectos increíbles por todos lados. ¿Por qué los conoce poca gente? El tiempo se siente vertiginoso y parece que todos estamos cansados y corriendo sin parar. ¿Es posible otra manera? ¿Cómo podemos imaginar otras lógicas? ¿Cómo podemos ser productores de esas nuevas lógicas, cada uno desde donde está? o ¿Cómo podemos propiciar contextos para que esas nuevas lógicas se vuelvan más atractivas, conocidas, voluminosas, deseables?
Algunas palabras clave: conciencia, sentido, sensibilidad.
La dominación y el conflicto dominan la narrativa imperante. Países que atacan a otros; Políticos que actúan de forma contraria a la representación de sus ciudadanos; Estados que reprimen a sus habitantes; Formas de producción que atentan contra las bases mismas de la vida en la Tierra; Vacío o pérdida de sentido, soledad, depresión. Agresión.
Pero esto es reversible. Todo empieza con reconocer y reconectar la red.
Si somos puntos de vista singulares, con perspectivas únicas y situadas, todo indica que cada persona tiene saberes específicos -propios de sus historias de vida- llenas de información para nutrir la red que somos.
Para que esto funcione, hay que reconocer esa perspectiva, validarla, elaborarla desde el asombro y la maravilla, reescribirla, y si se puede, reescribirla junto a otras entidades de la red a quienes no se suele incluir. El mundo más que humano. No solo los animales, plantas y hongos. También los ecosistemas. La roca, la montaña, el río. La ciudad también es una entidad. Todos estos cuerpos, todas estas entidades son materia vibrante. Hay un lenguaje que nos une. Es el lenguaje de las formas.
Para habilitar esta conexión, tengo que jugar por un rato a que no soy los límites de mi interfaz. Soy una entidad mucho más amplia. Soy como un algoritmo en el mejor de los sentidos. Soy un canal y soy un enlace. Soy un ligamento en un entramado y una antena que es receptiva a determinados estímulos y a otros no tanto. Soy un nodo y permito que la información fluya a yravés mío, no para usarla a mi favor, sino para nutrir la red.
La forma en que se entrelazan los hilos de la urdimbre y la trama se llama ligamento. Todos los seres somos eso: ligamentos en un entramado. La gracia del cuerpo es su capacidad para ligarse con los otros; implicarse en sus vidas y, en última instancia, allanar caminos, alivianar la carga, descubrir lo asombroso que es habitar un cuerpo y tener la oportunidad de experimentar, investigar, llegar a conclusiones, dejar de creer en esas conclusiones y volver al punto de partida: nuevas lecturas de lo mismo. Lecturas que amplien las posibilidades. El sentido del camino también es el camino del sentido. Y es un camino creativo.
A partir de que existo y de que experimento emociones, busco activamente alivianar la carga de mi pasado y parecerme más a eso que verdaderamente soy. No estoy obligada a sostener los malestares del pasado, a actualizarlos en mi sistema. En cambio puedo entrenarme para encontrar la riqueza que albergan.
El enfoque de proyecto
Para esto me encanta el enfoque de “proyecto”. Un proyecto es como una antena emitiendo una señal, sintonizando con otras personas que necesitan eso. Un proyecto es una forma de vincularse con el mundo. No es necesario que tenga tu nombre. Es la interfaz artificial que podés crear para que en determinado espacio rijan las reglas de juego que vos soñas para un mundo más armonioso.
Es como crear una muestra y permitir que otros la habiten, la sientan, en lugar de pensarla. El proyecto puede adoptar múltiples formas. Cada una es un experimento y puede tener su propio lenguaje. Podés ejecutarlas en simultáneo, o de forma secuencial según tenga más sentido para tu contexto.
Para eso necesitas tu mente. Para ordenar algunos pasos y esperar que además, esos pasos tendrán consecuencias múltiples e inesperadas(no importa la escala) y que en ese abanico que se despliega podés seguir experimentando y jugando con cambiar el mundo, según tu punto de vista único. Porque cuando pensamos en cambiar el mundo, pensamos en la gran escala. Pero cuando moves una maceta de lugar en tu casa, estás cambiando el mundo. Estas moviendo átomos. Estas haciendo ajustes que cambia tu química interna de formas que no podés explicarle 100% a otra persona.
Por eso nos importa validar el punto de vista, pero no desde el personaje del ego, sino desde un lugar de más amor propio y potencial creativo, que es tu verdadero centro. La mente es el tenedor, y vos que sos el verdadero centro de comando desde donde podés trabajar con el tenedor para acercarte cada vez más a un lugar liviano, de alegría, energía vital, ganas de compartir y contagiar orgánicamente esta sensación, sin necesidad de ir a convencer a nadie. La prueba sos vos. Se te ve. Se te va a notar. No es desde el lenguaje. Es desde la forma. Tu ecosistema interno, cultivando tu amor propio, tu maravillarte por estar acá, por tener esta oportunidad única de mover átomos en este planeta, junto a otros seres, tiene consecuencias en tu entorno. Muchas ni las ves, Pero están surgiendo de vos, igual que otros están modificandote a partir de su amor. Amor propio no es egoísmo. Es cultivar una mirada amorosa sobre el mundo que te incluye y que se derrama, y que no se acaba.
En este momento vemos formas caóticas. Pero del caos, de los elementos sueltos y disponibles, emerge lo creativo.
Materiales requeridos para las consignas (que serán recordados en el mail a los inscriptos):
- 7 Lápices de colores, idealmente de una paleta de colores que te guste
- Hojas de papel tamaño A4 (usaremos aproximadamente 12, pero no está mal disponer de más)
- 6 papeles transparentes tamaño A4 de los que se usan para replicar una imagen con lápiz. En Argentina se llama “Papel del calcar”. Es España se llama papel vegetal, papel cebolla, sulfurizado o mantequilla. Si no lo conseguis en tamaño A4, podés comprarlo más grande y cortarlo a la medida.
Con respecto a las consignas gráficas: No hay que saber dibujar en lo más mínimo. Solo trabajaremos con formas abstractas; ni siquiera haremos personas palito.
¿Por qué estos materiales?
Porque las manos están conectadas al corazón y el corazón es tu centro en este mundo hecho de materia animada. Las formas que salen de la mano nos hablan. Y eso es fascinante y está lleno de colores y texturas que nos recuerdan quienes somos, más allá de las identidades, los malestares, lo que otros dicen que somos, etc. Vamos a volver al centro y reelaborar desde ahí. Y las cosas de pronto van a ir teniendo más sentido.













